Monday, April 30, 2007

COMO RECONOCER A UN ENANO MENTAL

O CUANDO PARECE QUE ERES “EL REFUGIO PERFECTO PARA NARCISOS DESVALIDOS”. 

“El abuso mata algo muy valioso: la misericordia”

Marcela Serrano, en “Antigua vida mía”
          Hace algunos años, cuando parecía que todos los hombres que se cruzaban por mi camino estaban cortados por la misma tijera, comencé a escribir un libro que mi inteligentísima hermana Judito san y yo titulamos “El Bichonario”.
    El librito de marras ha ido engordando, hasta casi convertirse en una enciclopedia. Y es que, además de nuestros “ejemplares, se han ido añadiendo los de una que otra amiga que, como nosotras, han tenido la fortuna de enriquecer sus experiencias a través de una colección variopinta de personajes.  Tal enriquecimiento, dicho sea de paso, nos ha servido para ir estrechando los límites de nuestra tolerancia y  así ir delimitando lo que realmente esperamos de un hombre. Esto, nos ha hecho conocer hombres verdaderamente maravillosos pero,  desde luego, no nos ha evitado el seguir tropezando de cuando en cuando, con ciertas bacterias dañinas para nuestra salud afectiva y mental.
            Dicen que la tercera es la vencida: ya me cansa esto de decir :“Coño, no quisiera ser tan buena gente”, así que despertando a mí cabrona interior me metí en una guerra psicológica, que me trajo como resultado un hombro dislocado, pero la culpa ha sido del anís que me nubló la parte del cerebro donde se encuentra el botón de “para”, lo bueno es que soy harto benevolente con mi persona y digo, con Marcela Serrano: “La pasión es la que genera las energías ¡Benditas somos!”. También tuve  la posibilidad de encerrarme un fin de semana con dos de mis escritoras favoritas: Marcela Serrano y Ángeles Mastretta. Como resultado de mi diálogo con ellas, he logrado comenzar una lista de características (que incluiré en “El Bichonario”), muy útiles a la hora de identificar a una especie menor de bicho: EL ENANO MENTAL.
SABES QUE HAS ENCONTRADO A UN  ENANO MENTAL, CUANDO:
  1. El bicho cree que a las mujeres les gusta que las llamen “nenas”.
  2. Cuando una mujer es asertiva, la considera “cabrona, psicótica e inmadura”.
  3. Se inventa excusas para dejarte plantada: “tengo mucho trabajo”, “no me comprendes”, “se le acabó la batería al teléfono”.
  4. Ofrece consejos paternalistas sin tener la autoridad moral o la experiencia para hacerlo.
  5. Es un bravucón estúpido, que siempre tiene que ganar, aunque sea pasando por la integridad e insultando la inteligencia de los demás.
  6. No termina lo que inicia (es decir, pone la sopa y luego no se la traga) y confunde el hambre con las ganas de comer.
  7. Las relaciones sexuales sólo se dan cuando él quiere y de acuerdo a sus necesidades, reales o imaginarias.
  8. Para él, tú puedes ser el capricho de una noche, pero si le dices que lo ha sido él, se le rompen los esquemas   porque él quiere ser inolvidable y no resiste la idea de ser usado para cubrir una necesidad.
  9. Te suelta frases como “Vine aquí con la esperanza de verte” aunque sepa tu número de teléfono o dónde vives.
  10. Su enojo es justificado, el tuyo es “berrinche”.
  11. Te enseña su foto, en revistas que a nadie le importan, para hacerte saber lo “exitoso” que es y así estés agradecida porque te regaló su atención: “Quieres verme el lunes, sí o no. Tómalo  o déjalo”  
  12. Arma una larga cadena de mentiras, para justificar su ira o frustración: “no traigo dinero, bueno sí tengo pero mi madre está en el hospital, bueno pero es que mi error fue verte con mis amigos” (celos, malditos celos).
  13. Piensa que el país es injusto y estúpido, porque no reconoce la grandeza y multiplicidad de sus talentos: “la sinfónica nacional sólo acepta a extranjeros” (¿ Y qué con el trabajo duro y la perseverancia?)
  14. Ha viajado, pero no ha querido aprender nada porque nadie puede enseñarle maldita la cosa. Puede hablar en varios idiomas, pero ES INCAPAZ de usarlos para comunicarse.
  15. Se engancha fácilmente en provocaciones, especialmente cuando éstas afectan su ego (no hay que romperle el espejo a Narciso, porque sólo así puede reconocerse)
  16. Se rodea de amigos que considera por debajo de su nivel, porque sólo así deja él de pasar desapercibido.
  17. Trata a sus amigos y/o familia como si fueran estúpidos, y es capaz hasta de pagarles tragos sólo para poder echárselos en cara o hablar mal de ellos a sus espaldas.
  18. Se enfurece cuando descubre que, esos amigos, son percibidos por los demás como más guapos, más inteligentes, mejor adaptados y mucho, pero mucho más atractivos.  
  19. Envía a sus amigos, con tus amigas, para averiguar si tú le hiciste algo, en vez de preguntártelo a ti (¿Diva, pero entonces si fue ella la que le rayó el coche?).
  20. Como Pancho Rivera, el de la canción: “Dice ser amigo de gente importante, de gobernadores y de ahí pa´delante”.
  21. Como Sartre  (pero sin su lucidez para argumentarlo), dice que “L´enfer sont les autres” (Los enfermos son los otros).
  22. Es incapaz de reconocer que hay alguien que sabe hacer las cosas mejor que él. Tampoco es capaz de decir “no sé”  a nada.
  23. Como dice Mastretta, en No hay eternidad como la mía: “le sobran tu avidez, tu certidumbre de que no hay imposibles, tu terquedad y hasta la certeza de que podrías vivir sin él.
  24. Sólo su interpretación es valiosa y lo que tú pienses, digas o sientas no cuenta para nada.
  25. Siempre busca una justificación para atropellar a las mujeres que dice amar: “tú te lo buscaste, pareces una cualquiera; ¿A eso fuiste al bar?, no me retes”
Desafortunadamente, parece que el enano mental es una especie muy difundida en mi patria y, aunque, no es tan dañino como él se quiere creer, es bastante molesto para la salud mental y afectiva de cualquiera que lo encuentre.
Sé que las amigas que conocen a mi enano mental (si, ya saben, ese que tiene nombre de alemán, aunque no la estatura), harán el favor de ampliar la lista. Les ruego que lo hagan y, de ser posibles, escriban una o varias soluciones para acabar con bichejo tan miserable.
A mí se me ocurren las siguientes:
·         Romperle el espejo, para que se muera de la pena.
·         Enviarlo a la Rotonda de los hombres ilustres para que, rodeado de notables, no se sienta desamparado y sólo entre el resto de los mortales.
·         Hacer un “Enanotón” para poder pagarle una terapia de choque que incluya, además, toda la leche de magnesia que necesita su gastritis psicosomática (si es que hasta él debe sentir asco de vivir consigo mismo).
·         Enrollarse con el amigo ése que es más atractivo que él.
¡Ah! Se me olvidaba, El Bichonario es ilustrado… tengo unas fotos buenísimas de todas las bacterias, dañinas y benéficas. Ya publicaré alguna de ellas.
Posted by Lupita Munguía at 10:09:06 | Permalink | Comments (5)

Thursday, June 29, 2006

MANOS CENZONTLES

LA HISTORIA PUEDE CAMBIAR/HISTORY CAN BE CHANGED

Manos cenzontles

Cuando lo escuché por primera vez, al piano

Una habitación, vestida con madera y piano, una joven practicando.

Y yo, que no tengo ni la más peregrina idea acerca de arpegios, escalas, de andantes ni de molto vivaces, lo contemplo con el mismo respeto del neófito aprendiz de mago: que mira deseando, pero incapaz de comprender el lenguaje, incapaz de arrancar una sola nota.

Él se acerca, corrige el ejercicio, perdido por un breve instante en un mundo al que apenas accedo. De pronto, su maravillosa sonrisa me mira y comprende. Su voz me devela algunos secretos del magnífico instrumento pero, esta vez, soy yo la que me pierdo en todo lo que cuenta su mirada. En sus claros ojos, que bailan cuando está contento; en esas chispas brillantes que aparecen cuando se siente travieso; en esa sombra que nubla su mirada cuando comparte alguna tristeza conmigo.

La voz de la joven distrae, por un momento, esa conexión de nuestras miradas. Él, vuelve al piano olvidando el ejercicio. Comienza a tocar, revoloteando las manos sobre el teclado. Me siento a su lado en el banco, y observo a sus manos cantar.

Con destreza de cenzontle, le arranca mil voces al teclado: unas veces tristes, otras más alegres. Voces que hablan diferentes idiomas. Voces que cuentan tiempos antiguos. Voces chocarreras de tiempos presentes.

La joven, solidaria mujer, desaparece y me deja a solas con ese borbotón de notas, con ese talento indomable, con esa pasión musical que, de tan grande, transpira por cada poro de su cuerpo. Contemplo su rostro abstraído, concentrado en cada nota, compartiendo conmigo esa su primera pasión.

Observo esas mismas manos que me acarician. Esas manos que hacen que mi cuerpo, al igual que el piano, hable mil voces, en constante crescendo. Y quisiera ser partitura, ser interpretada por él. Surgir de entre sus manos peregrinas. Revolotear en cada nota, vivir entre las yemas de sus dedos y también ser yo, un poco cenzontle.

Termina de tocar, inconsciente del ciclón que ha provocado en mi espíritu. Sus ojos se nublan. Me cuenta de cierta época en la que, enfrentado a un mundo grosero y zafio, no encontró oídos que le escucharan. Una época en la que condenó al mundo con el silencio de sus manos. Una época de desencanto, de tristeza e incomprensión. Un tiempo de alas quebradas.

Y yo hubiera querido decirle tantas cosas, borrar esa sombra de tristeza en su mirada. Regresar al pasado y evitarle cada angustia, cada lágrima, cada desilusión. Pero mi lengua fue incapaz de moverse, por el nostálgico pesar que me embarga, por esa maldita tristeza cotidiana que a veces me asalta y sabotea. Por la incontable cadena de desconfianza, de desengaños que me enfriaron el corazón y me impiden, como en ese momento, decir lo que realmente siento.

La memoria es traicionera. Los recuerdos, engañosos. La experiencia es, a veces, nuestro peor enemigo.

¿Como iba yo a saber que, a pesar de mí tan presumido espíritu libre, de mi pregonada osadía aventurera, iba yo a ser capaz de sentir tanto miedo?

Farfullo frases comunes, incapaz de decirle todo lo que ha removido en mi interior. Incapaz de saber que, desde ese momento, ya se había metido en mi corazón…

Cuando escuché, por primera vez, su corazón

Doy un salto en la memoria. Hay acontecimientos simultáneos y mi noción de orden es incapaz de determinar que ocurrió primero y qué después.

Me ha contado de sus proyectos, de sus sueños y de su familia. Habla con mucho respeto de sus padres. Y yo, que no cuento con herencias sistemáticas, pues la historia de mi familia está construida de constantes sobresaltos, le escucho llena de admiración y respeto. Y, porque no, de un poco de envidia. Quisiera hablar de mi padre, con el mismo cariño con el que él se expresa del suyo, pero no puedo decidir de qué padre voy a hablar. Del que me engendró o del que me ha criado. En ninguno de ambos casos, lamentablemente, puedo expresarme como él.

Me mima constantemente. Me halaga y atesora. Y ahí está el maldito miedo de nuevo. Temo estar llena de demasiados problemas, que puedan alejarle. Temo no ser tan inteligente, tan adorable, tan magnífica persona como él me imagina. Temo no estar a la altura de sus sueños, del cúmulo de ideas preconcebidas que su corazón tiene puestas en mí. Que la imagen no esté basada en la realidad que soy yo, como persona.

¿Cómo explicarle que no soy ni tan generosa, ni tan humilde, ni tan buena como él piensa que soy? ¿Cómo decirle que, esa altura en la que él me ha puesto, no es la cima de mi persona? ¿Cómo hacerle ver el miedo que se siente cuando el papel supuesto para nosotros, es más de lo que podemos manejar?

Pero ahí está de nuevo su maravillosa sonrisa, esa sonrisa que me hace sentir tan generosa, tan buena y tan feliz como él quiere que sea. Su corazón, una vez abierto y mostrado al mío, hace que se derriben las barreras del temor y se quiera construir y confiar de nuevo. Ha hecho algo que jamás pensé que pudiera recuperar: cada día, cada gesto, cada detalle que le descubro, me hacen volver a sentir deseos de enamorarme con toda la ternura de la primera vez. Con ese ciego apasionamiento capaz de llevarnos a cometer maravillosas locuras.

Justo así, como la primera vez…

Mockingbird hands

When I listened him, for the first time, playing piano

A room dressed in wood and piano, a young woman practising.

And I, that I have not even the most outlandish idea over arpeggioes, scales, andantes nor molto vivacious, I observe it with the same respect of the neophyte apprentice of magician: that looks wishing, but unable to understand the language, unable to start a single note.

He approaches, correcting the exercise, lost by a brief instant in a world to which I scarcely accede. Suddenly, his wonderful smile looks and understands me. His voice shows me some secrets of the magnificent instrument but, this time, I get lost in everything what his eyes tell . In his clear eyes, that dance when he is happy; in those brilliant sparks that appear when he feels mischievous; in that shade that clouds his eyes when he shares some sadness with me.

The voice of the young woman embezzles, for a moment, the connection of our eyes. He returns to the piano forgetting the exercise. He begins to touch, fluttering his hands on the keyboard. I sit down to his side on the bench, and observe his hands sing.

Skilfully as a mockingbird, he extracts thousand voices from the keyboard: a few sad, some happier. Voices that speak different languages. Voices that talk about ancient times. Playful voices of present times.

The young girl, solidary woman, disappears and leaves me alone with this bubbling
of notes, with this indomitable talent, with this musical passion that, of so big, perspires for every pore of his body. I contemplate his absent-minded face concentrated in every note, sharing with me his first passion.

I observe the same hands that caress me. Those hands that do that my body, as the piano, speaks thousand voices, in constant crescendo. And I wanted to be a score, to be interpreted by him. To arise among his travelling hands. To flutter in every note, to live among his fingertips and I be also a little mockingbird.

He stops playing, unconsciously of the cyclone that he has provoked in my spirit. His eyes cloud over. He tells me about of certain time , when he faced a rude and coarse world, he did not find ears willing to listen to him . A time when he condemned to the world with the silence of his hands.A time of disenchantment, sadness and incomprehension. A time of broken wings.

And I had wanted to say so many things to him, to erase that shade of sadness in his eyes. To return to the past and to avoid every distress, every tear, every disappointment. But I was unable to move my tongue, because of the nostalgic sorrow that overwhelm me, for this damned daily sadness that sometimes assaults and sabotages me. For the countless chain of distrust and disillusions that cooled my heart and always prevent me, like in this moment, from saying what I really I feel.

Memory is treacherous. Recollections, deceitful. Experience is, sometimes, our worse enemy.

How could I know that, in spite of me so conceited free spirit, of my proclaimed adventurous audacity, I was going to be capable of being frightened?

I scamp common phrases, unable to tell him everything what he has removed inside of me. Unable to know that, from that very moment, already he had got into my heart…

When I listened, for the first time, to his heart

I give a jump in the memory. There are simultaneous events and my notion of order is unable to determine that it happened first and what later.

He has told me about his projects, his dreams and his family. He speaks with very much respect about his parents. And I, that I do not possess systematical inheritances, since my family history is made of constant scares, listen to him with admiration and respect. And, why not, with little envy. I wanted to speak about my father, with the same fondness with which he expresses of his, but I cannot decide about what father I am going to speak. Of the one that engendered me or about the one that has raised me. In none of both cases, lamentably, I can talk like him.

He spoils me constantly. He pleases and hoards me. And there is the damned fear again. I am afraid to be full of too many problems, which could scare away him. I am afraid been so intelligent, so adorable, so magnificent person as he imagines me. I am afraid not to be at the level of his dreams, that the heap of assumptions that his heart has puttings on me. That the image is not based on the reality that I am , as a person.

How to let him Know that I am not not so generous, not so humbly, not so good as he thinks that I am? How to say to him that level in which he has put me, is not the top of my person? How to make him see the fear that one feels when the role supposed for us, is more than we can handle?

But there is again his wonderful smile, the smile that makes me feel as generous, as good and happy as he wants me. His heart, once opened and showed to my, does that the barriers of the dread fall down and want to build trust again. He has done something that I never thought that I could recover: every day, every gesture, every detail that I discover in him, make me return to feel desires to fall in love with the whole tenderness of the first time. With this blind passion capable of leading to committing wonderful madnesses.

Just like the first time…

Posted by Lupita Munguía at 01:55:24 | Permalink | Comments (2)

Monday, April 24, 2006

¿Qué parte de “puedo prescindir de las manos, seamos amigos” no entendiste?/ What part of “I can get along without your hands” you didn´t understand?

 

Por si no me dí a entender/Just in case I was not clear enough

 

¿Se acuerdan del amigo con el “estupendo par de manos”, del que les hablé? Pues bien, como quedé de contarles los avances de la historia, aquí los tienen.
 
Mi tomadrita Lucha, que es una de las mujeres más listas y valientes que he conocido, me dijo hace poco: “A los hombres les gusta ser los conquistadores, no los conquistados”.
  Y quizá tenga razón, pero es que a veces se me olvida y, además, se me dificulta entender porque hay agunas personas que confunden el hambre con las ganas de comer. Otra cosa es esta maldita suerte que tengo de encontrarme con hombres maravillosos…. en proceso de recuperación que, al parecer, me interpretan erróneamente, Parece que alguien les hubiera dicho que ando a la caza de ua buena presa. Al menos es lo que me dicen con su actitud.
 
No, caballeros, no me malentiendan. Sigo pensando que no todos son sapos asquerosos, ni todos son príncipes azules. Además yo no soy ninguna renacuaja, pero tampoco la princesa rosa. No estoy buscando quien me rescate; no estoy buscando, por el momento, una relación seria. Con todo lo que me ha pasado y con la vida de “Montaña Rusa” que el destino me ha deparado, hace tiempo que dejé de hacer planes a futuro, en lo que respecta a las emociones románticas. Soy de las que prefieren tomarse la vida como venga. Lo que sea pasará y, si no pasa pues, bueno, ya traerá la vida una nueva aventura. Es blanco o negro. Es sí o es no. La vida es muy corta para complicarse.
 
Así que, amigo de las estupendas manos:
 
No voy a lastimar tu corazoncito. No voy a inundarte con llamadas ni mensajes. Tampoco voy a mirarte con los ojos de quien alguna vez te miró,si no  lo quieres así.
Sigo pensando que eres inteligente, divertido y libre, y sigo pensando que tus manos son estupendas, pero… puedo prescindir de ellas. Realmente me interesaría que seamos amigos, si es que es lo único que podemos ser.
 
Perdonen el mensaje con dedicatoria. sólo estoy enviando una botella al mar, por si alguien se interesa en recogerla. Si no es así, ya habrá más botellas que lanzar al ciberespacio.
 
Por cierto, he conocido, mediante otra botella, a un amigo poblano, un verdadero poeta. 
 
Pero esa es otra historia…
Do you remember that friend with a wonderful hands, I told you about?  Well, I said I will tell you about how the story goes. So, here you have some advances.
My Tomadrita Lucha (sorry, no traslation for that), that is one of the wise and brave women I know, said to me recently: “Men like to be conquerors, not conquered”.
Maybe she is right, but sometimes I forgot it and, in addition, becomes difficult to me to understand why there are some people that confuse hunger with the desire to eat. Another thing is this damn luck I have to find wonderful men… always in recovery process that, apparently, missunderstand me. Seems that somebody had said to them that I´m in the hunting of a good prey. At least they said that to me with their attitude.
No gentlemen, don´t ge me wrong. I´m still thinking that you are not all revolting toads, nor all are Prince Charming. In addition, I´m not a beast but neither a pink princess. I am not looking for someone who rescue me; I´m not looking for a serious relationship, by now.Yet what it has happened to me and with the roller coaster life, that destiny have had for me, since long time ago I stop to make plans for the future, regard to the romantic emotions. I preffer to take life as it comes. What is, will happen and, if does not happen then, good, life will bring a new adventure. To me is white or black, yes or no. Life is very short to be complicated.
So, my friend with wonderful hands:
I´m not going to hurt your tiny heart. I do not go to load you with calls nor messages. I will not go to look at you with those ayes that once watched you, if you don´t want that to happen. I continue thinking that you are intelligent, amused and free, and I keep thinking, as well, that your hands are wonderful, but… I can get along without them. I would really like to be friends with you, if is that the unique thing that we can be.
Everybody, excuse me for this  dedicated post. I am only sending a message in a bottle, in case somebody will be interested in it. If it is not thus, there will be more bottles to send  to the cyberspace.
By the way, trough another bottle, I met a friend from Puebla, a true poet.
But that is another story….
Posted by Lupita Munguía at 11:32:03 | Permalink | Comments (9)

Wednesday, March 15, 2006

Hombre/Man . Poema/Poem Jorge Debravo

 

Para los caballeros, con todo respeto

To the gentlemen, with all my respect

Hombre/Man

Soy hombre , he nacido,                   I am a man, I have born,
tengo piel y esperanza.                    I have skin and hope. 
Yo exijo, por lo tanto,                    I require, therefore, that leave me to use them
que me dejen usarlas.                     I am not God: I am a man  
No soy dios: soy un hombre               (as to say a seaweed). 
(como decir un alga).                     But I require heat in my roots,
Pero exijo calor en mis raíces,          lunch in my bowels
almuerzo en mis entrañas.               I do not ask eternities
No pido eternidades                     plenty of white stars.
llenas de estrellas blancas.              I ask tenderness, supper
Pido ternura, cena,                     silence, bread, house…
silencio, pan, casa…

Soy hombre, es decir,                 I am a man, that is to say,
animal con palabras.                   animal with words,
Y exijo, por lo tanto,                 And I require, therefore,
que me dejen usarlas.
                 that leave me to use them

_____________________________________________________________________________________

Supongo que, en nuestros tiempos,  “ser hombre” es algo más complicado que en otras épocas. Nunca como ahora se les ha cuestionado, culpado, etiquetado o disminuído (con, y sin  razón) . Supongo que aún queda mucha rabia femenina, o quizás sea que aún no hemos encontrado el punto en el que, ambos componentes del género humano, podemos coincidir.

Antes de que entraran seres humanos maravillosos en mi historia, tenía ciertas percepciones sobre los hombres, producto quizá de mis experiencias familiares y mis  demonios infantiles. Pensaba que eran complicados, mentirosos, violentos, mujeriegos, aprovechados, incapaces de ninguna generosidad, inutilizados para el amor y hasta un poco estúpidos. En fin, un mal necesario para las mujeres. Luego, al repetir mi historia familiar y vivir con la imagen personificada de mis dos padres, tuve la certeza de que eran eso y mucho más: egoístas, autocomplacientes, acosadores, vanidosos y malditos.

Al nacer Logan y Alan, me lamentaba pensando en que también ellos se transformarían: de dos niños maravillosos, en dos monstruosos hombres, sin darme cuenta que, como decía una maestra en la Universidad, las madres funcionábamos como educadoras de machos y que, en muchas ocasiones, traté de hacerle la vida más fácil a mi monstruo del momento, no por generosidad, sino para obtener el absoluto poder de víctima, que me permitía no hacerme cargo de mis propias pesadillas y responsabilidades. Cuando la suma de realidades e imaginarios, en mi infierno conyugal, alcanzaron dimensiones insostenibles para todos, me refugié en la soltería, con el convencimiento de que los hombres eran entes repugnantes.

Pero la vida, como tantas otras veces, se ha encargado de demostrarme lo estúpido de las generalizaciones y los juicios a priori. Gracias a una beca tuve la oportunidad de vivir en un país, tan diferente al nuestro, que toda mi construcción conceptual no valía para explicarme el lugar a donde había llegado. Esto me permitió abrir una grieta, en la coraza en la que habia envuelto a mis sentimientos, y a partir de ese momento me permití conocer hombres excepcionales que, revolucionaron las ideas que tenía hasta entonces, sobre esa otra mitad de la especie.

Hombres como Zeef, Rob y Julio: divertidos, generosos, sensibles. Capaces de entregar su alma y de bajar sus defensas. Hombres que consideran a la mujer como su compañera. Hombres que cocinan, lavan y comparten responsabilidades. Hombres capaces de amar y sentirse inmensamente plenos por ello. Hombres que no le temen a las mujeres independientes y libres. En fin, hombres que no son inalcanzables.

Desafortunadamente, ninguno de ellos es mexicano… 

En México, a pesar de la gente que busca cambios y de lo que pretenden los discursos, aún sobreviven ciertas condiciones que no permiten,  a mujeres y hombres, construir algo como iguales. Entre nosotros todavía existe el machismo y la victimización femenina, el acoso y las desigualdades… un ejemplo son los asesinatos de mujeres en Juárez, Guerrero y, desafortunadamente, tantos y tantos lugares más. Hay mujeres masacradas por sus “parejas”, en forma física y psicológica. Y también hay mujeres que aguantan, y aguantan, y aguantan… por razones que no alcanzo a comprender (las católicas, por ejemplo). Yo misma he sido depositaria de agresiones, acoso y violencia de género… porque no me perdonan haberme ido, sin hijos, a trabajar al extranjero. Claro que ninguna de las personas que me lo critica, se  detuvo nunca a ofrecerme ayuda para   mantener a mi familia. Tengo un amigo que dice que, en México, parece consigna el aniquilar a cualquier mujer que muestre signos de inteligencia, lamentablemente parece ser cierto.

He tenido que permanecer en mi paìs, obligada por mi monstruo del pasado, mediante una serie de impedimentos legales y emocionales. Llevo aquí un año completo, en un momento de mi vida en el que todo se me ha dificultado: mi salud, el trabajo, la familia, etc. He tenido momentos en los que, francamente, he querido mandar todo al diablo y abandonar mis raíces para irme de nuevo al extranjero. Entre las cosas que me hacen pensar en irme, se encontraban los hombres mexicanos quienes, en cuanto se enteran que eres madre soltera, o piensan que quieres quien te mantenga, o creen que estás tan necesitada de cariño que te conformas con cualquier cosa. Al menos los de mi generación, a quienes no les he dado el crédito suficiente como seres humanos.

Pero, de nueva cuenta, la vida se ha encargado de demostrarme que  ni están todos los que son, ni son todos los que están.

Hace poco conocí a un mexicano que, como los hombres que encontré en el extranjero, ha revolucionado mi concepciones. Un hombre que no dejó que sus circunstancias personales lo marcaran como víctima. Un hombre que, hasta el momento, parece lo suficientemente libre para respetar la libertad  de otros; lo suficientemente sensible, para sentir empatía por los demás; lo suficientemente respetuoso, para tolerar y entender a los que le rodean.

Lo conozco muy poco, apenas si ha rozado levemente mi historia y, sin embargo, estoy gratamente sorprendida con él.  Es que además de inteligente y divertido … ¡Tiene un estupendo par de manos!. En fin, es un mexicano a quien me gustaría conocer con profundidad, aunque tuviera que prescindir de las manos. Sería, si sólo eso llegara a ser,  un estupendo amigo.

Ya les contaré como termina esta historia …

 

I guess  that, nowadays, ” be a man”  is something more complicated than before. Never as now Men have been questioned , blamed, labeled or disminished (with or without reason). I suppose that still it is left much  feminine rage, or perhaps it is that not yet we have found the point in which, both components of the human kind,  can agree.

Before wonderful human beings entered to my history, I had certain perceptions about  men, as a result of of my parental experiences and my childhood demons. I thought that they were complicated, liers, violent, unfaithful, taken advantage of, incapable of no generosity, useless for  love and also a little stupid. In other words, a necessary disease . Then, when repeating my familiar history and living with the personified image of my two parents, I had the certainty that they were that and much more: selfish,selfcontempt, damn vain people.

When Logan and Alan were born, I was so sad  thinking about that also they would become: from two wonderful children, to  horrible men, without thinking that, as a college teacher said,  mothers  worked as a macho trainners, and whitout noticed that, in many occasions, I tried to make easiest the  life of my monster , not because of  generosity, but to obtain the absolute power of a victim, that  allowed me to not to take care  of my own nightmares and responsibilities. When the sum of imaginary  and realities on  my conjugal hell,  reached untenable dimensions for everybody, I took refuge in celibacy, with the conviction that  men were repugnant beings.

But  life, like so many other times,  has been in charge to prove me that is very  stupid to do  generalizations and a priori judgments. Thanks to a scholarship I had the opportunity to live in a country, so different from mine, that all my conceptual construction was not worth to explain the place  to where  I lived

Men like Zeef, Rob and Julio: amused, generous, sensible. Able to give their souls and to lower their defenses. Men think on woman as their companions. Men who cook, do wash and  share responsibilities. Men able to love and to feel  plenty because of that reason. Men who are not affraid of  independent and free women . In other words, men who are not unattainable.

Unfortunately, no one of them is Mexican…

In Mexico, in spite of the people whom it looks for changes and of all the speeches, still certain conditions survive that do not allow,  to women and men, to construct something like equal. Between us still it exists the machismo and the feminine victimization,  harassment and  inequalities… an example is the murders of women in Juárez, Guerrero and, unfortunately, so many and so many places more. There are women massacreed by their companions, in physical and psychological form. And also there are women who hold, and they hold, and they hold… for reasons that I do not reach to understand (the catholics, for example). I myself  have been receiving  aggressions, harassment and violence … because people do not pardon to me   to have gone, without my  children, to work to overseas. Of course none of the people who  criticize me, has never stopped to offer me aid to maintain my family. Ihave a friend that says that, in Mexico, it looks like to finished with clever women is kind of compulsory. Unfortunately, seems that it´s true.

I have had to remain in my country, forced by my monster of the past, by means of a series of legal and emotional impediments. I have been a complete year here, in a moment of my life in which everything has become difficult to me: my health, work, family, etc. I have had moments in which, frankly speaking, I have wanted to send everything to hell and forget of my roots to go again to another country. Among the things that make think about leaving, were the Mexican men who, as soon as they find out that I am an single mother,  they think that I want who maintain my family, or they think that  you are so needed of  affection that you are satisfied with anything. At least those of my generation,  those who I have not given the sufficient credit  as human beings.

Again,  life has been in charge to demonstrate to me that nor they are all those that are.

Recently I knew a Mexican that, like the men who I found abroad, it has revolutionized my conceptions. A man who did not leave his personal circumstances marked him as a victim. A man who, until now,  seems to bhave sufficiently free spirit to respect the freedom of others; enough sensitive, to feel empathy by the others; the enough respectful ,  to tolerate and to understand to them surrounding him.

I know him very little,  my history has grazed slightly by him . Nevertheless,  I am pleasingly surprised with him.  That in addition to intelligent and  amused… He has a wonderful pair of hands. In other words, he is a Mexican to who I would like to know deeply, although I will have to not to count on  his hands. It would be, if only that got to be,  a wonderful friend.

I will  tell you how  this story goes…

 

 

Posted by Lupita Munguía at 09:07:33 | Permalink | Comments (2)