NINGUNA ETERNIDAD COMO LA MÍA
“- ¿A chingadazos quieres que nos llevemos?- preguntó Corzas con la sonrisa como un aguinaldo.
-No- contestó Isabel- Ni te odio ni te tengo tanta confianza.
-Pues que lástima- dijo el poeta. La confianza y el odio son dos de los tres vicios que genera el amor. Y eso sí que me gustaría provocarte.
- Cuál es el tercer vicio- preguntó Isabel fingiendo que no escuchaba la última frase.
- La terquedad- dijo Corzas-. La más dañina.”
ANGELES MASTRETTA “NINGUNA ETERNIDAD COMO LA MÍA”

